Tolerancia cero y movilidad humana

Tolerancia cero y movilidad humana
junio 25, 2018 comunicacion

El 7 de mayo el fiscal general y secretario de Justicia de los Estados Unidos de América, Jeff Sessions, anunció la política de “tolerancia cero”, según ésta, aquellas personas que ingresen indocumentadamente serán detenidas y se enfrentarán cargos, dicha política también es aplicada a familias enteras que pretenden ingresar al país o piden asilo y he aquí la gran polémica que se ha generado desde que alrededor de 2,000 niños han sido separados de sus padres o adultos en poco más de un mes, sumando un total de casi 12,000 niños y menores en esta situación de los cuales unos 10,000 ingresaron al país sin un adulto.

Una vez que los menores son separados, los niños se entregan a la Oficina de Instalación de Refugiados del Departamento de Salud y Servicios Humanos, donde duermen en colchones en unidades delineadas por cercas metálica y en donde no se tiene acceso público puesto que el gobierno ha hecho todo lo posible para mantener a raya a los medios de comunicación y no dejarlos ingresar a los centros de detención de menores.

El presidente Donald Trump recientemente firmó una orden ejecutiva para poner fin a esta separación de familias pero aún hay mucha inconformidad puesto que no se ven programas coherentes que seguir para la reunión de las familias ya separadas.

No obstante, el presidente y su ‘America first’ están demostrando con mano dura cuán lejos del humanismo fundador están sus políticas y pone en duda en qué tipo de país se están convirtiendo los Estados Unidos al recalcar dónde quedan los valores que conformaban los cimientos de su sociedad: “Democracia, humanidad e igualdad”.

Las manifestaciones culturales se intensifican en las fronteras, y al estar en contacto con otras se transforman y transgreden. La historia nos ha demostrado que la fragmentación de la sociedad lleva a actos que transgreden los Derechos Humanos, no podemos permitir que esto se convierta en una crisis humanitaria que nos desarme ante los abusos contra la dignidad humana.

 

Fotografía: John Moore